CANTEMOS AL SEÑOR UN CANTO NUEVO





     

    Antes de iniciar estos 40 días de tránsito, de conversión, de acogernos a esos brazos abiertos con los que nos espera el Padre mientras nos entrega a su Hijo una vez más para vencer al pecado muriendo por nosotros y para resucitar el mismo día que bajaremos el telón de la Cuaresma para descorchar la Pascua y salir como locos a anunciar el Kerigma un año más.

    Será tiempo de ayunos de mucho más que el alimentos materiales, momento para prescindir de nuestros egoísmos, vanidades, orgullos, odios, perezas, murmuraciones, deseos malos, venganzas, impurezas, iras, envidias, rencores, injusticias, insensibilidad ante las miserias del prójimo. Momento para ofrecer a Dios un pequeño sacrificio y un acto de amor; por ejemplo, ayuno de televisión, de diversiones, de internet, de cine… Este tipo de ayuno es más meritorio a los ojos de Dios y nos requerirá mucho más esfuerzo, más dominio de nosotros mismos, más amor y voluntad de nuestra parte.

    © 2012 CANTEMOS AL SEÑOR UN CANTO NUEVO

    10849